Así lo ha decidido y se ha empeñado en conseguirlo a toda costa, te guste o no. ¿Aún no has recibido la llamada semanal de sus operadoras de telemarketing? ¿Has mirado en el buzón si te ha llegado el mailing de hoy con la oferta de créditos baratísimos? ¿Tienes en el correo electrónico la nueva fecha límite para contratar sus servicios? ¿Has hecho la cola pertinente en el cajero, después de pasar por el control de seguridad de acceso? ¿Has visto algún empleado sonriente como en los anuncios de televisión?
Una vez más, promesas incumplidas. Una simple, brillante e inteligente estrategia para un nuevo posicionamiento que en realidad queda en insignificante palabrería. Ni la acción ni la comunicación respiran sensibilidad, proximidad, comprensión, amabilidad… Visto lo visto, el eslogan está por terminar: “Queremos ser tu banco… ¡porque sí y aunque no quieras!.
Un buen ejemplo de incoherencia entre la estrategia de posicionamiento, el propósito de marca y la ejecución que debe hacerlas tangibles y reales.
Igual es mejor hacer fresh banking.

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