Una inflamación en la rodilla izquierda causada por un resbalón en sábado anterior se conjuró con la tendinitis del segundo ortejo del pie derecho. No hay mal que por bien no venga y así es como he descubierto que los de dos de los pies se llaman ortejos y se numeran del uno al cinco empezando por el gordo, que es el único al que se le asigna nombre propio: gordo.
Bueno, pues nada, que poco a poco voy perdiendo la forma y eso lo notaré en la Costa Brava Extrem. Pero hay que escuchar lo que dice el cuerpo y parar para dejarlo reponer. Él es más sabio que nosotros.
En cuanto a montaña, la expe al Elbrus ya está atada. El 1 de agosto nos vamos a Rusia. La ascensión será por la ruta normal y no por la norte, como quería. Temas logísticos, falta de tiempo y, sobre todo, los 1800 metros de desnivel del último día por una ruta no complicada pero sí arriesgada por culpa de constante avalanchas (eso nos han dicho) nos han decidido por la clásica.
Ahora llevo unos días probando las plantillas nuevas, las que deberían arreglar mi tendinitis en el ortejo y un cierto desequilibrio de cadera. Veremos. De momento va peor que bien. El domingo pasado corrí los 9km de subida a Sant Jaume de Frontanyà y los 9 km de bajada a Borredà y acabé ¡con un dolor de agudo debajo del tobillo derecho! Hoy, miércoles, volveré a salir, pero sin plantillas. Patético.
La foto es del Elbrus.

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