23 de julio de 2010
La ascensión de los nuevos emprendedores
Tiempo estimado de lectura reflexiva: 2 minutos

Durante las últimas semanas he sumado a los proyectos con empresas y clientes habituales el trabajo con emprendedores y profesionales liberados (como me gusta llamarme y llamarlos, en sustitución de liberales). Este grupo, compuesto por ¡siete! individuos que nada tienen que ver entre sí, están poniendo en marcha cada uno una nueva iniciativa empresarial o un nuevo negocio o buscando un cambio en su imagen y comunicación (significado, posicionamiento y propuesta de valor para el mercado). Llegan a mí en busca de ideas, formas y sobre todo fondos, con ansias de desarrollarse en áreas que no son las suyas pero que reconocen como estratégicas para lanzarse a la vorágine del mercado. Lo primero, pues, es agradecerles la confianza.
En un momento como el actual, encontrarme con personas como estas, capaces de enfrentarse a las dificultades y retarse a sí mismas, es como tomarme un vaso de agua fría y pura en un día de intenso calor.
Porque cuando estoy con ellos no existen ni crisis, ni bancos, ni morosos, ni precios… Sólo existen ideas, fuerza, energía, ilusión, entusiasmo. Para ellos, el futuro es una gran oportunidad, una montaña en el horizonte a la que se enfrentan de cara, con optimismo y perseverancia, aun sabiendo que el camino será largo y cuesta arriba. Muy cuesta arriba.
La suerte de trabajar con ellos es que me transmiten su energía, sus ganas, sus sueños. A cambio, intento acompañarles en su ascensión, explicándoles que la suya, como cualquier otra gran montaña, hay que subirla despacio, paso a paso, respirando, parando y mirando a derecha, izquierda, arriba y abajo en busca del mejor camino y preveer posibles riesgos o peligros.
A muchos de ellos el cuerpo, la mente o el bolsillo les piden correr, subir deprisa. Sin embargo, lo más efectivo suele ser, como casi siempre, encontrar el equilibrio, la velocidad óptima. Porque no hay que olvidar que el objetivo final no es sólo subir o llegar antes, es lograr bajar sano y salvo para seguir subiendo muchas más montañas.
Estos emprendedores que he tenido la suerte de conocer y con los que seguiré trabajando codo con codo a partir de septiembre son grandes montañeros que alcanzarán cualquier cumbre que se propongan, como todos aquellos directivos de empresa que cada mañana se inyectan en vena optimismo y perseverancia para seguir adelante y esquivar la rendición. En el Elbrus me acordaré mucho de todos ellos. Su actitud firme me empujará hacia arriba. Gracias anticipadas por ayudarme.

http://www.lluislleidaelbrus2010.wordpress.com/
Expedición al Elbrus: 1-10 de agosto de 2010.

Gracias por leerrme.

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