El domingo 28, Àngels y yo corrimos la maratón de Florencia. Una experiencia dura debido a la climatología adversa que encontramos (6 horas mojándonos), aunque muy agradable: la ciudad es bella incluso bajo el frío y la lluvia. Gran parte del trazado recorre las céntricas e históricas calles y plazas, con sus espectaculares edificaciones, repletas de gente animando bajo sus paraguas. Podría decirse que la carrera en si misma es un monumento.

Muy bien avituallada (1.700 voluntarios), los tiempos fueron lo de menos para los aproximadamente 10.000 participantes. Una gran fiesta en la que sólo faltó un poco más de animación oficial.
El día antes de la carrera podían distinguirse dos tipos de turistas en la plaza del Duomo: los que calzaban zapatillas deportivas y los que no. El día después la identificación era aún más fácil: los que andábamos renqueantes y los que no.
Durante la espera del pistoletazo de salida decidí que marcaría el ritmo a Àngels en lugar de ir a buscar el sub-4h. No me apetecía en absoluto sufrir más de la cuenta bajo la lluvia. Fuimos a por su sub-4h30m, pero no fue posible. Después de mantener durante los primeros 11 km un ritmo exacto de 6 minutos/km, tuvimos que subirlo para aguantar los 31 km restantes. Al final entramos en 4h43m, contentos, mojados y poco destrozados. Nos hemos sentido cansados durante las siguientes 48 horas (que incluían el viaje de retorno a casa, en barco), pero no tenemos lesiones ni dolores que no sean causados por el esfuerzo muscular.
Esta carrera ha sido el colofón a una temporada de casi trece meses intensos. Todo empezó con la Borredà-Montserrat non-stop (117 km, octubre 2009) y después le siguieron la maratón de San Sebastián (42 km, noviembre 2009), la de Barcelona (42 km, marzo), la Costa Brava Extrem Running (105 km, abril), ascensión al Bishorn (4150 m, junio), Borredà – Refugi d’Erols (31 km, julio), ascensión al Elbrus (5,642 m, agosto), La Bastarda (45 km, septiembre), Mitja de Muntanya de Vic (21 km, septiembre), Barraques de Vinya (25 km, octubre), Mitja de Muntanya de San Llorenç (21 km, octubre) y la maratón de Florencia, en noviembre. Por medio, varias medias maratones y travesías. Una temporada larga y completa.
Ahora toca un mes de descanso activo y vuelta a la carga con la mirada puesta en dos nuevos objetivos: la CBXR 2011 (135 km) y Cavalls del Vent sub-36 como pacer de l’Àngels.

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