El reloj de la vida
Dicen los más viejos del lugar que un payés de más de 100 años arrancó el nomón del antiguo reloj de sol de la iglesia de Santa María de Borredà. Justificó tan vandálico acto explicando a sus sorprendidos vecinos que le había llegado el momento de vivir el tiempo en lugar de verlo pasar.
   Al amanecer siguiente de tan impetuosa acción, el payés murió. Sé le había acabado el tiempo y con él también la vida.
   A los pocos días de estos hechos, en recuerdo de su abuelo y para recordar cuál había sido su último aprendizaje en la vida, justo debajo del reloj uno de los nietos del payés escribió: “Acuérdate de vivir”.
   Desde entonces, todos los relojes de sol que se han ido sucediendo en el muro, hasta el actual de la fotografía, se han instalado sin nomón. Siguiendo la tradición iniciada por el centenario payés, el reloj de sol de Borredà ni marca ni marcará jamás el tiempo, simplemente nos recuerda y recordará siempre qué es lo verdaderamente importante: vivir el tiempo.

LLUIS LLEIDA / Feliz Tiempo 2012
Diciembre 2011

Todos los personajes que aquí aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. No así el pueblo y el reloj, que existen. La desaparición de su nomón o estilete indicador es un misterio todavía sin resolver.

Gracias por leerme.

Lluís Lleida Feixas 
Estrategia y creatividad para la dirección de proyectos de comunicación y coaching.
Producción de textos de marca.
T. 616 064 283

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