Un buen amigo me envió días atrás los resultados de un estudio sobre la calidad de la leche entera, realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Me sorprendieron sus conclusiones y valoraciones, así que me interesé por el tema y profundicé un poco en él.

El 21 de junio de 2011 la OCU hizo públicos los resultados analíticos de 47 marcas de leche entera, encontrando diferencias abismales de calidad y desaconsejando comprar 10 de ellas. Además, a juicio de la OCU, se podía afirmar que la calidad de la leche era peor, comparada con los resultados de un estudio similar llevado a cabo diez años atrás. Como información relevante destacar que la OCU, además de recomendar no comprar 10 de estas marcas de leche entera, sólo otorga la calificación “Buena calidad” a otras 19, quedando 18 más en el limbo de la mediocridad.
Al sector lácteo también debió sorprenderle las conclusiones de la analítica, y sobre todo la repercusión negativa que sin duda tendrá contra los intereses comerciales y de imagen de algunos de sus asociados, en especial de los que peor parados salen del estudio. Ni cortos ni perezosos interpusieron demanda contra la OCU a través de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil). El 26 de marzo pasado, una sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº2 de Madrid la desestimó. Entre otras cuestiones que aquí puedes conocer, dicha sentencia declara que no se ha practicado prueba pericial por parte de la parte actora que rebata las afirmaciones de la OCU en relación a los contenidos en grasa encontrados en las muestras, ni la relación calcio/fósforo, ni la de lactulosa/furosina, aspectos todos ellos que sirvieron para determinar la mala calidad de determinadas marcas. 

La reacción de Àngels 
Comenté el tema con Àngels, mi compañera, que es farmacéutica, trabaja de química y es ama de casa (a partes más o menos iguales conmigo). Es, además, tremendamente racional y aparentemente poco influenciable por los mensajes comerciales o alarmistas. Le enseñé las tablas del estudio, observó la calificación de las marcas y emitió su veredicto: “no me creo que algunas marcas blancas sean mejores que Llet Nostra, Ram, El Castillo o Puleva”. 
He reflexionado después de escuchar a Àngels y…


  • Somos bipolares
  • Mi mujer parece ignorar las 18 marcas que hay entre “las buenas” y “las malas”. O en todo caso no las tiene en cuenta.

  • Compra el corazón, no la razón
  • . No comprará racionalmente, y mira que parece poco emocional para esto de comprar, especialmente “consumibles”. Todo apunta a que seguirá confiando en algunas marcas de leche entera que la OCU recomienda no comprar.

  • La fuerza de la marca
  • . Increíble (para algunos) que la marca, incluso la que avala una mala leche, genere más confianza que la analítica, la comparativa y la OCU. 

  • El precio no es sinónimo de nada
  • . Ni de calidad, ni de seguridad, ni de prestigio, ni de… nada.

  • Alza de “las blancas”
  • . Las marcas de distribución ganan terreno a las marcas de fabricante. Por precio y por calidad. Mira la tabla y verás cuántas copan las primeras posiciones.

  • ¿Qué demonios bebo cada mañana?
  •  Si alguien me lo puede decir se lo agradeceré: es un líquido blanco al que añado un polvillo marrón (¿será cacao?) y unos gránulos blancos (supongo que será azúcar, ¿o tampoco?).

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Gracias por leerme.

Lluís Lleida Feixas 

Estrategia y creatividad para la dirección de proyectos de comunicación y coaching.
Producción de textos de marca.
www.lluislleida.com
lluis@lafabricadetextos.es
T. 616 064 283

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    1 comentario
    1. Bartlobio
      Bartlobio Dice:

      ¡Al ver lo de "mala leche" pensé que era metafórico y te referías al diferencial con el bono alemán!
      Suponiendo que lo que bebamos por las mañanas sea leche, sin duda lo que tragamos es la fuerza de la marca que nos hace gastar más de la cuenta o el atractivo de un bajo precio. O sea, lo habitual en el mundo del gran consumo, ¿o no?

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