En mi opinión, la famosa y acertada frase de Kawasaki* excluye una tercera realidad empresarial, que no es otra que la que representarían patitos negros nadando en la misma dirección que el amarillo (no aparecen en la fotografía, lo siento).

Esta tercera realidad, que considero tan extendida en nuestro país, son las empresas que están autoconvencidas de ser diferentes, cuando en realidad no lo son. Empresas con productos sencillamente funcionales, con precios indiferenciados que compiten siempre a la baja para seducir, con logotipos y nombres que aparentan marcas -aunque en el mejor de los casos únicamente sean bonitos dibujos y modernísimos nombres- y, en definitiva, empresas que viven de las oportunidades que pueda ofrecer un mercado y no de las necesidades manifiestas y latentes de un determinado público, usuario o consumidor.

Lamentablemente, esta tercera realidad abunda en exceso, aun siendo la más errática y peligrosa, por confusa, multidireccional y desenfocada. Nacida del mero autoengaño o de una más que probable falta de capacidad vinculada a la visión estratégica, el «salto de mata» es su credo, la aparente imagen su estigma y su incomprensión interna y externa su cruz. ¿Adónde vas? ¿Quién eres? ¡No puedo entenderte!
Desde mi punto de vista, intuyo porqué Kawasaki no hace referencia a esta tercera realidad empresarial: porque simplemente no tiene recorrido. O te diferencias a partir de un posicionamiento claro, o compites por precio. Son sus dos opciones. de hecho, son las opciones. Cualquier otra no funcionará, por más empeño que se ponga o por más egos empresariales que lleven a desear otra cosa.
La opción de diferenciarse tiene de bueno que te hace único. Por tanto, en la image podríamos disponer de muchos patitos amarillos cada uno nadando en SU DIRECCIÓN, compitiendo en mil y una posiciones, siempre alejadas del puro precio. Pero claro, para ser diferente hay que pagar un precio que no siempre se está dispuesto a aceptar en modo de emolumentos, delegación, sentido de la realidad y pensamiento estratégico.
Al final, todo es muy simple: más visión, más enfoque, más dirección… O menos precio. Otras aventuras dejémoslas de lado.
*Guy Kawasaki es un reconocido especialista en el ámbito de las nuevas tecnologías y el marketing. En esta última actividad fue responsable de Macintosh como evangelista, a mediados de los ochenta, con el éxito con que éste trabajo fue reconocido por el mercado. Trasladó así el concepto de “evangelizar” a los negocios tecnológicos, con la idea de atraer y focalizar a usuarios vinculados al mercado Apple. En unos años difíciles para la empresa fundada por Steve Jobs, su trabajo fue internacionalmente reconocido. En la actualidad, dirige una empresa de capital riesgo en los Estados Unidos, «Garage Technology Ventures» y es evangelista jefe de la compañía Canva, una herramienta de diseño gráfico en línea. 
Fuente: Wikipedia.

¿Existe el mejor producto del mundo? ¿Cuál es? ¿De qué marca?¿Quién lo fabrica? ¿Dónde se compra?

Sí, el mejor producto del mundo existe. Lo fabrican incontables industriales –casi todos- y se vende en relaciones B2B, B2C, C2C, en comercios al por mayor y al detalle, en tiendas on line y en establecimientos a pie de calle, a través de redes de distribución tradicionales y también piramidales.

Es un producto de una calidad insuperable, la mejor, por eso es “el mejor”. Perfectamente pensado, diseñado, producido, comercializado e incluso recomercializado hasta su obsolescencia total.

Está presente en todos los países, en todas las listas de compras, en las manos o el entorno de todos nosotros, sus usuarios o consumidores.

No es el producto más caro, ni tampoco el más barato. De hecho, su precio suele ser lo de menos, porque es tan valioso que no importa cuánto cuesta, solo cuánto vale.

Es un producto personalizado. O no. En cualquier caso, está hecho para mí, o para ti, o para él o ella. Todos lo tenemos cerca, lo usamos permanentemente y nos tiene el corazón robado.

Suelen ofrecerlo compañías que piensan en ti y en mí antes que en ellas mismas. Empresas que paradójicamente no pretenden que su producto sea el mejor del mundo. Marcas que anteponen el para qué, por qué y para quién antes que el qué e incluso el cómo. Empresas que saben que delante tienen personas y que, por tanto, el mejor producto del mundo no puede ser el mejor producto para todo el mundo.

Sí, el mejor producto del mundo existe. Es aquel con cuya experiencia de uso satisfaces tus expectativas al tiempo que te ayuda cumplir tus objetivos. Cualquier otro no es tu mejor producto del mundo, es el mejor producto del resto del mundo.

¿Cuál es tu mejor producto del mundo?

Otra campaña de branding inteligente. Atrae a un público más amplio de lo que parece utilizando historias alrededor de un relato que inicia este vídeo. El producto está presente bajo una acertada estrategia de branding. Buena parte del empresariado y comités de dirección de las empresas del país siguen atados en el producto (bueno, bonito, barato) y no saben hablar de otra cosa que no sea «su» capacidad de producción y los beneficios de un producto que, por más que lo quieran, es como cualquier otro del mercado o poco diferenciado. Transmitir, emocionar, inspirar, contextualizar, posicionar es el punto de partida, más que vender (que será una consecuencia: hoy y sobre todo mañana, no venden los productos, venden las marcas … Y mira que lo repetimos hasta la saciedad).

Este vídeo explica mucho más que cómo ganar al sprint en una etapa del Tour de Francia. Explica qué es trabajo en equipo y la estrategia a seguir para alcanzar un objetivo común; reparto de responsabilidades; eficiencia y eficacia; aportación individual al equipo; sacrificio personal en pro del objetivo común y superior; distribución de roles; adaptación al cambio; decisiones rápidas; respuesta ágil; optimización de los recursos y el esfuerzo; logro de objetivos; resultados; triunfo basado en el equipo.

(Aquí para verlo en Facebook HQ)

 

Uno de los proyectos en los que he estado trabajando estos últimos meses es FEDERICA CUI. Concepción y creación de la Marca, y hoy lanzamiento de la web.

FEDERICA CUI es el reflejo de la Mujer actual que anhela ser ella misma y sentirse realizada: bella en su fondo y en sus formas, sencilla al tiempo que elegante, original por su capacidad creativa y auténtica porque sabe ser ella misma.
La Marca es una alternativa a la amplia y abrumadora oferta indiferenciada de productos de bijuterie, prendas y complementos de moda, para las Mujeres que ansían crear su propio estilo y de este modo expresar su carácter, singularidad y fuerza.
Si te apetece conocer la Marca FEDERICA CUI y su interesante propuesta, puedes visitar www.federicacui.como mejor aún, pasarte por alguno de los establecimientos seleccionados que aparecen en su web. Si vives en Barcelona, también puedes acudir a su Concept Store de la calle Casp, 54. Tal vez soluciones algún que otro regalo, ¡algo que en estas fechas es de gran ayuda!
Que tengas un feliz final de año y un 2016 lleno de lo que tú quieras.
 
 
 

Durante los procesos de transformación y cambio, solemos olvidar la necesaria transformación y cambio que deben producirse en uno mismo para que el objetivo de «Cambiar el statu quo» de las cosas deje de ser poco menos que una lotería.
Queremos que las cosas cambien. Como las cosas no cambian porque no son, lo que hace que cambien somos las personas. Así pues, fíjate que tontería pero hay que decirlo en caja alta: LO QUE SE NECESITA PARA CAMBIAR LAS COSAS ES QUE CAMBIEN LAS PERSONAS.

Esta es una difícil tarea que solemos complicar cuando exigimos que el cambio se ciña a nuestro criterio y lo sea en la forma y en el fondo que más nos interesa, sin tener en cuenta el momentum del resto de las personas que de un modo u otro están implicadas en el cambio, bien como actores principales, bien como actores secundarios.
En muchos casos, esta exigencia responde al interés oculto de no querer cambiar uno mismo. Que cambie todo, que cambie el mundo, que cambien los demás… para evitar tener que cambiar yo. Así no vale; así no habrá cambio, sólo engaño y autoengaño.
Si estás por el cambio, aplícate en él dando muestras irrefutables de ello y mostrando el camino a quienes no lo ven. Pero por favor, sé honesto contigo y sobre todo con los demás.

Pulsa aquí para descargar documento completo en PDF

Y hablando de cambio, aquí va una herramienta nueva para cambiar los pensamientos y mover las ideas: WHITEBOARD, sesiones de cuestionamiento disruptivo, reflexión y análisis que ayudan a explorar y descubrir el potencial máximo de ideas, conceptos y proyectos de negocios. Un servicio destinado a mentes inquietas dispuestas a cambiar pensamientos preestablecidos y a mover sus ideas, en un proceso de transformación enriquecedor con un resultado de Alto Rendimiento. Las sesiones, dirigidas por lo que he dado en llamar un MarkerMan, se desarrollan de forma autolimitada en un Espacio (whiteboard) – Tiempo (máximo 3 horas), siguiendo un itinerario del cual se conoce el punto de salida pero no el de llegada.En las últimas semanas he celebrado varios WHITEBOARD con resultados de Alto Rendimiento para los clientes. ¿Te apetece un WHITEBOARD?
En la presentación de servicios (pulsa aquí para descargar el PDF) encontrarás una breve reseña al respecto. Y ya puestos a mostrar WHITEBOARD, cuando abras la presentación ¡verás lo nunca visto! Por fin, HE CAMBIADO y por primera vez en la historia del mundo mundial doy respuesta de forma ordenada, coherente y explícita a una de las preguntas que más me han formulado a lo largo de los últimos diez años: PERO TÚ, ¿A QUÉ TE DEDICAS?

WHITEBOARD son sesiones de cuestionamiento disruptivo, reflexión y análisis que ayudan a explorar y descubrir el potencial máximo de ideas, conceptos y proyectos de negocios.

Un servicio destinado a mentes inquietas dispuestas a cambiar pensamientos preestablecidos y a mover sus ideas, en un proceso de transformación enriquecedor con un resultado de Alto Rendimiento.
Las sesiones, dirigidas por un MarkerMan y sus rotuladores, se desarrollan de forma autolimitada en un Espacio (whiteboard) – Tiempo (máximo 3 horas), siguiendo un itinerario del cual se conoce el punto de salida pero no el de llegada.
Y entonces… Todo ocurre, todo se transforma.