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Tot comença al 2001, caminant per la muntanya amb el meu fill a l’esquena. Primeres ascensions als Pirineus i serralades properes a Barcelona. Al 2002 començo amb les travesses (Carros de Foc, etc), les marxes de resistència de la FEEC i primer 4.000, als Alps.
2003 seguim amb les marxes de resistència, primera mitja marató i entrenament d’alta muntanya per a un objectiu que acabaria frustrat per lesió: Aconcagua 2004.
La muntanya centrà pràcticament el cent per cent de la meva dedicació esportiva (i formativa). Córrer és una forma de mantenir-se en forma per aquesta activitat. Es succeeixen més 4000 als Alps, al Marroc, assolim el Kilimanjaro i també l’Elbrus, el sostre d’Europa, al Càucas.(>>seguir llegint)

Fins l’any 2009 es pot dir que no hi ha competició esportiva. Però el repte d’una primera marató dona un important gir a la meva activitat esportiva. La marató de San Sebastián es converteix en el gran repte.
El període 2009 – 2014 el dedico principalment a córrer: mitges, maratons i el salt a les curses d’ultraresistència per muntanya i d’ultrafons. En aquest període participo en 7 mitges maratons, 8 maratons, 20 ultres, de les que n’acabo 15, i altres curses de muntanya i asfalt més curtes o pertanyents a la categoria de marxes de resistència de fins a 85 km.
Del 2015 al 2017, faig un salt a una nova disciplina, el triatló de mitja i llarga distància. El primer any aprenc a nedar i a pedalar i ja participo en un primer half triatló. Desprès en vindran 4 més (1 per relleus) i 2 Ironman (em retiro en el primer, 2016, i completo el segon, 2017). En el mateix període i dins el pla d’entrenament que segueixo, corro 3 mitges maratons, 4 maratons, 2 ultratrails (1 per relleus) i 3 travessies nedant de 2, 3,5 i 7 km de distància.
Per 2018, segueixo en la línia d’aquests últims anys: 1 mitja (Granollers), 1 marató (Barcelona), 1 ultra per relleus (Garmin Team Trail), 1 ultra en solitari (Ultra Cap de Creus), 2 mig Ironman (Salou i Vichy) i 1 Ironman (Barcelona).
Però… El pensament per 2019 és tornar a l’alta muntanya…

CURRÍCULUM COMPETICIONS (finisher)
Mitges maratons en ruta: 15
Maratons en ruta: 12
Ultrafons: 15
Half Triatló: 4
Triatló Ironman: 1

Millor Marca Personal Marató: 03:51:03.
Km reals 43,220
Vel. màx: 14,8 km/h
Vel mig: 11,2 km/h
Ritme màx: 4,03 min/km
Ritme mig: 5,21 min/km
Desnivell +: 1068 m
Desnivell -: 1.049 m

Dades oficials sobre 42,2 km:

 

 

Primer test de cara al Ironman Barcelona. Portem poc més d’un mes entrenant. Ens estem centrant molt amb el córrer, fins la marató de Barcelona. Desprès començarem en serio amb la bici, el nostre gran problema.
A la mitja, l’Àngels i jo hem participant amb la Marta, la Rosa i en Sergio. La Marta i en Sergio ens faran de llebres els últims 10 km de la marató de Barcelona, d’aquí a un mes.
La Rosa i jo hem sortit del calaix de +2h, des del km 1,5 no hem parat d’avançar corredors, però també és veritat que això ens ha penalitzat en un parell de minuts els temps final real.
El primer objectiu era fer els primers 11 km en 60 minuts, i ho hem fet amb 61 (bé). Aquí ens hem separat i cadascú a fet la seva cursa. En el meu cas, des de la sortida i fins el final ha estat una progressió de menys a més. Els últims 10 km en 46 minuts, 10 menys que els 10 km primers.
En resum, molt content per com ha anat tot i per l’equip que ens hem ajuntat per viure aquesta experiència.
Propera parada: Marató de Barcelona!
#ROADTOironmanBCN2017

Sensacions: molt bones.
Dolors: cap destacable.
Esquena: l’endemà no noto més dolor que el dels últims mesos.

Calaix de sortida: 2 per sota del que corresponia (molt avançaments i ritme superior als 7 min/km el primer kilòmetre i mig).

Temps: 01:51: 35
Cardio: mig 150 / màx 165 bpm
Ritme: mig 05:09 / màx 04:04 min/km
Velocitat: mitja 11,7, màx 14,8 km/h
Cadència: mitja 88, màx 97 ppm

Temps cada 5 km:
5 km: 28:51 min
10 km: 27:05 min
15 km: 26:44 min
20 km: 24:38 min

Temps de pas:
km 5: 28:51
km 10: 56:01
km 15: 01:22:00
km 20: 01:46:38
km 21: 01:51:35

Ritme mig:
5 km: 05:41 min/km
10 km: 05:19 min/km
15 km: 05:07 min/km
20 km: 04:51 min/km
21 km: 04:28 min/km

Una de las actividades más exitantes y gratificantes de este verano ha sido los 7000 metros nadando en el Pantà de La Baells.

 

Hemos tenido suerte. Ayer domingo participamos en el Challenge Triatlon de Salou y las malas condiciones del mar y el fuerte viento impidieron el test de crono que teníamos previsto hacer a 3 meses del Ironman de Vichy. Pero a cambio hemos aprendido muchas cosas que, sin duda, también nos resultarán útiles. Dada mi inexperiencia, luchar contra las olas fue toda una experiencia. Algunos decían “ha sido un festival”. Para mí, un definitivo adiós a muchos miedos. 43 minutos para nadar 1900 metros, cuando tenía previstos menos de 35…
La bici, más de lo mismo. Los primeros kilómetros por Salou muy bien, pero 45 km con viento de cara y lateral por la autovía convirtieron a la bicicleta en un caballo desbocado que levantaba las patas delanteras o estiraba las traseras hacia un lado y hacia el otro. Así fueron pasando los kilómetros, esperando dar la vuelta en Hospitalet del Infant para dejar que el viento empujara a favor, por la espalda. Finalmente, al encarar dirección Salou, la cosa fue un poco más fácil, aunque las ráfagas laterales me hicieron sufrir algunos sustos y el desgaste previo hizo que las medias de velocidad no fueran las óptimas. El segmento de 90 km de bici me costó unos 30 minutos más de los previstos. Con todo, satisfecho por lo mucho que aprendí sobre controlar la fiera desbocada y salir ileso! El tercer segmento, de 21 km de carrera a pie, es el que mejor llevo, ya que si deportivamente soy algo esta no es otra que corredor. El año pasado ya sufrimos mucho calor en este triatlón (¡fue mi primer triatlón!) Y este año repetimos altas temperaturas y sumamos golpes de viento que levantaban la arena de la playa. Pero mis preocupaciones se centraban en el sóleo de la pierna derecha, que lleva un mes en tratamiento por lesión y que no tenía nada claro que aguantara los 21 km. Y así fue. Durante las cuatro semanas previas, desde la lesión, sólo he sumado 15 km de rodajes, 10 de ellos el fin de semana anterior a la competición. Ese día no noté ninguna molestia. Pero en Salou, en el km3 tuve un aviso. Paré de correr, arranqué y segundo aviso. Caminé una docena de metros, no noté dolor y volví a correr suavemente. Poco a poco y sin notar molestias fui cogiendo ritmo -de forma muy conservadora- y encontrándome cada vez mejor de sensaciones. Al comenzar la última de las cuatro vueltas, aviso a mi hija -entre el público- que voy muy bien y más rápido, que en 25 minutos nos vemos en la llegada… Pero no fueron 25… En el km18 el soleo dijo “Luis, aquí has ​​acabado la carrera”. Noté un tirón y punto y final. Caminé cojo los 3 km que quedaban para llegar a meta. Conclusiones: la natación en Vichy no será tan distraída, ya que no tendremos olas como en Salou (los 4 km de natación son en el río), y aunque la flotabilidad no es tan buena como con agua de mar, este segmento no debería suponer ningún problema. La bici empiezo a dominarla. El viento de Salou me ha ayudado bastante a entender sus reacciones. También he practicado los avituallamientos en marcha y la ingesta sobre la bici. Queda seguir sumando kilómetros a las piernas. Referente al segmento de carrera a pie, en Vichy será un tema de supervivencia. Los 42 km se harán muy largos, seguro, después de los 3,8 km de natación y los 180 km de bici. Lo que me preocupa es recuperar bien el sóleo… Con todo, Challenge Salou ha sido una gran experiencia por todos los conocimientos que me ha regalado. Edgar Manzano (fisio), ¡a trabajarme el soleo! Y Xavi Vallribera (coach) tienes tres meses mas para seguir ayudándome a mejorar tal y como has hecho y logrado desde enero. Y como siempre, me quito el sombrero ante la tenacidad y voluntad de hierro de Àngels Salvador (para mi la mejor triatleta del mundo), ¡a pesar de las lipotimia post carreras!

Leyendo este título puedes pensar que lo más duro de la maratón de Roma son sus 42,195 km sobre un asfalto lamentable lleno de “trampas” a modo de agujeros, grietas y abultamientos. Pues no. Tal vez pienses que son los 7 km de maltrechos adoquines que tu estructura ósea y muscular tendrán que soportar. Tampoco. Puede que incluso consideres uno de sus peligros las elevadas temperaturas que se alcanzaron este año, que sin duda influyeron en la retirada de más de 3.000 participantes (19%), o los metros de más del recorrido, como unos 700. 

Nada de eso es lo más duro de la Maratona di Roma. Lo son los inevitables quilómetros que te zamparás el día antes visitando los vestigios de su rica y apasionante historia, y que al día siguiente, durante la carrera, tus piernas notarán. Si eres de los que buscan mejorar o hacer una muy buena marca, la de Roma no parece una de las mejores opciones. Como tampoco lo es si esperas disfrutar de una tranquila recuperación post carrera: te aguarda la comercial y larga Via del Corso y la lujosa Via dei Condotti, de donde tienes muchas posibilidades de salir cargado de pesadas bolsas conteniendo tus compras mientras tu maltrecho cuerpo se va quejando.
Y dicho esto, recomendar la prueba por la espectacularidad de la parte monumental de su recorrido, por la muy buena organización pre y post carrera (ejemplar la organización de entrega y recogida de guardarropía) y la longitud y disposición de los avituallamientos. Por poner un pero a estos últimos, eché en falta la posibilidad de geles.
En cuanto a mis sensaciones, me sentí mejor que hace siete semanas en Sevilla. Entre el km23 y el 29 se apoderó de mí el hombre del mazo. Hice una prueba que me pasó factura: desayuné relativamente poco y no tomé más que agua hasta la media maratón. Quería sentir malas sensaciones y mi capacidad de superarlas para conocer un poco ciertos límites de cara al Ironman. Lo cierto es que a lo largo de ese “bajón” corrí con sensación de mareo y desfallecimiento. En el km25 me regalé un avituallamiento con gel y pastilla de sales (propios), vaso de isotónico, plátano, naranja y agua. Hacia el km30 empecé a sentirme recuperado. 
Por otra parte, señalar que no es una maratón plana. Suma casi 500 metros positivos y otros tantos negativos. A menos de dos kilómetros de la meta, justo después del último avituallamiento de refresco de agua, se pasa un túnel de unos 250 metros de longitud cuesta arriba. La verdad es que no recuerdo si el suelo era adoquinado o asfaltado, pero sí recuerdo que estaba completamente mojado, que cada zancada era un patinazo y que el avance se hacía muy complicado. Divertido pero “jodido” cuando estás ya en las últimas…
Acabé contento, con capacidad para esprintar en el último kilómetro, y habiendo mantenido un ritmo medio final de 6 min/km. La próxima maratón será dentro del Ironman, en agosto. Será una experiencia completamente nueva que sin duda nada tendrá que ver con las 12 maratones corridas en estos últimos seis años.