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La situación provocada por la irrupción de la pandemia del Covid-19 está modificando previsiones, planificaciones, voluntades e ideas en muchos ámbitos de lo individual y colectivo. También en el modo de entender y practicar la solidaridad.

La sociedad modifica sus pensamientos, preocupaciones y ocupaciones como reacción a la extraña situación que nos está tocando vivir. Covid-19 está provocando cierta reordenación de las creencias y los valores personales y universales, así como su peso y trascendencia, con un efecto directo en la toma de decisiones y en las acciones relacionadas con la solidaridad.

Covid-19 cambia las prioridades sobre muchas cosas, siendo una de ellas la solidaridad. Sentimos y percibimos amenazas para las que no estábamos preparados o que simplemente nos han sobrevenido. Así, las prioridades de hoy son distintas a las de ayer. En consecuencia, aparece un modelo diferente de comportamiento solidario compuesto de tres niveles interrelacionados en cadena que, aun habiendo estado presentes en otros momentos, ahora se perciben más claramente.

  • Nivel 1.- Yo / Tú / Ellos / Aquellos
  • Nivel 2.- Aquí / Allí – Cerca / Lejos
  • Nivel 3.- Visible / Invisible

El modelo describe una sociedad que se preocupa y se ocupa de las cosas de una forma más racional que emocional, y claramente más extrema. Aunque en el fondo sigue siendo lo emocional lo que rige nuestras decisiones, lo racional se ha acentuado, incluso en aquellos individuos poco proclives a ello.

 

Nivel 1: prioridad instintiva

En este nivel, lo que nos preocupa y ocupa no es otra cosa que nosotros mismos (yo). La principal prioridad soy yo mismo. Es una reacción instintiva y natural ante una amenaza. Después, la prioridad son las personas o entes más próximos o que percibimos como tales. Son los “tú”, generalmente la familia y poco más. En un tercer escalón de pensamiento, decisión y acción, nuestra atención se centra en un entorno cercano más amplio y permeable, como sería el de los amigos o los compañeros de trabajo. Son los “ellos”. Finalmente, en la frontera de nuestro entorno están “aquellos”, personas o entes con los que no mantenemos un vínculo realmente potente (emocional + racional) y que para un “yo” no son prioridad ante una situación como la actual.

 

Nivel 2: solidaridad km 0

Esto nos lleva al siguiente nivel. En este, diferenciamos entre aquí / allí o cerca / lejos. Hoy somos más sensibles y receptivos ante aquello que ocurre cerca o que sentimos que nos afecta de forma directa. Priorizamos según vemos, no según nos dicen haber visto. Solidaridad de km 0 o personal (tú, ellos), frente solidaridad impersonal (aquellos).

 

Nivel 3: visible vs invisible

Necesitamos apaciguar nuestra conciencia frente a determinadas situaciones que entendemos injustas o penosas. Como no siempre está en nuestra mano resolverlas, confiamos en las de terceros, las grandes organizaciones no gubernamentales. La tranquilidad de conciencia invisibiliza el problema. Sin embargo, cuando la situación es cercana, tanto como lo es ahora, es más difícil no actuar o hacerlo de forma pasiva.

Actuamos de forma más proactiva y directa frente a lo visible, a lo que tenemos delante. Nos preocupa y ocupa lo cercano, empezando por el yo y acabando por el aquellos. De aquí a allí. Visible o invisible.

 

En tiempos de Covid-19, ¿dónde queda la Solidaridad?

Evidentemente, la solidaridad está presente en nuestros días.  De hecho, me atrevo a afirmar que más presente y activa que antes de la pandemia, solo que su comportamiento se ha visto modificado según describe el modelo de los tres niveles. Las prioridades han cambiado. En consecuencia, también las decisiones y las acciones de los individuos y los colectivos en lo concerniente a la solidaridad.

Vemos como las grandes organizaciones tipo Cruz Roja, Caritas o Banco de Alimentos se ven desbordadas por el crecimiento de la demanda. Al mismo tiempo, crecen el volumen de donantes y las donaciones, aunque baje la donación media, así como el número de voluntarios. Estas grandes organizaciones asumen un rol destinado a resolver en lo posible problemáticas globales, de algún modo instaladas, conocidas, reconocidas y asumidas socialmente, aunque poco visibles en la cotidianeidad y con un perfil anónimo (está compuesto por personas “invisibles” a la masa).

De forma paralela, también vemos como se organiza y crece la solidaridad local. Se adaptan, potencian y mejoran las estructuras existentes, ampliando su actividad, incluso en algunas que a priori no le son propias o que hasta ahora no se contemplaban como tales. Sería el caso de las asociaciones de vecinos, que amplían sus funciones en auxilio de personas vulnerables o afectadas por la situación económica.

La red local se complemente con acciones o actuaciones en un ámbito más todavía más próximo, como puede ser una comunidad de vecinos o las múltiples acciones espontáneas que surgen en todo tipo de organizaciones, incluso de forma mancomunada entre ellas.

Estos ejemplos locales (yo) procura resolver o minimizar situaciones muy visibles en su entorno (tú). Son acciones destinadas a personas a los que se les pone cara y nombre.

Así, se puede afirmar que la red solidaria social actúa respondiendo a los criterios de los tres niveles.

 

  • Grandes organizaciones o globales = ellos / otros / lejanos / invisibles
  • Pequeñas organizaciones o locales = ti / nosotros / cercanos / visibles

 

Lo mismo a repartir

Las necesidades sociales han aumentado desde la declaración del estado de alarma y el confinamiento. Muchas familias han perdido sus ingresos o han visto cómo se reducían. El nivel de ahorro de una familia media es poco menos que inexistente y rinde para pocos meses vista. Las ayudas estatales, si llegan, lo hacen mal y tarde. La crisis económica está presente en buena parte de la población española.

No al mismo ritmo, pero sí al mismo tiempo, las iniciativas solidarias se han multiplicado para dar cobertura a las nuevas y crecientes necesidades. La solidaridad y ayuda procedentes de la sociedad civil ha crecido en volumen, descentralización, nodos de atención y distribución, cobertura geográfica y también en la obtención de recursos fruto de su persistente actividad. Pero también ha crecido el número de beneficiarios, de hecho, más que los recursos, lo que obliga a una redistribución de estos. Dicho de otra forma: el aumento de la demanda es mucho mayor que el aumento de la oferta. Algo más de recursos para mucha más demanda. En consecuencia, la balanza está más desequilibrada hoy que hace unos meses atrás. Somos más donantes, con menos capacidad, para muchos más beneficiarios, con mayores necesidades.

Para paliar el déficit, se apela constantemente a la solidaridad de la ciudadanía. Se multiplican las acciones de ayuda. La sensación es que llueve sobre mojado.

 

La solidaridad individual

Ante las múltiples peticiones -opciones- de actuar solidariamente, el individuo que además de poder quiere ejercitarla está cambiando su comportamiento. Es más consciente de su situación y de la de los demás. Ha tomado consciencia que los problemas son cercanos, tangibles, que están ahí delante y que ahora, a diferencia de otros tiempos, tiene cara, nombre y apellidos.

Esto nos conduce a un modelo de acción solidaria más consciente y, por ende, racional. El modelo de los tres niveles toma sentido y protagonismo en la decisión y acción individual. Yo puedo ayudar a mejorar tu situación. Aplico el modelo de los tres niveles a la hora de decidir qué hacer, cómo hacer, dónde hacer y para quién hacer. Porque lo importante, el porqué lo hacemos, no se ha movido de nuestra voluntad. Es más, lo tenemos claro y es permanente: soy solidario.

Hemos producido para ICT FILTRATION tres videoclips sobre la experiencia, la solidaridad y el conocimiento, la cara más humana de una empresa.

La actitud de las empresas, su solidaridad y la de sus personas más allá de la tecnología, la capacidad productiva o la calidad de unos productos. En época covid-19, una estrategia de comunicación sincera, próxima y humanista que pone en valor aquello que suele no verse de una empresa y que, en definitiva, hoy tiene más sentido y significado que nunca.

La difusión de los vídeos se ha realizado vía blog de la compañía, linkedin, facebook, twitter e instagram.

La campaña de captación de socios y donaciones 2020 de la Fundació Sique para personas con diferente capacidad intelectual se ha iniciado con el estreno del vídeo documental «#SIxTU», una producción de Intuitivo Films en la que he participado como consultor estratégico, guionista y storyteller.

«#SIxTU» es el lema (y el hashtag) que aglutina una serie de acciones que hemos diseñado con el objetivo de conseguir fondos para mantener los alquileres de las viviendas sociales donde residen de forma tutelada algunos de los usuarios de la fundación. Parte de los fondos recibidos también se destinarán a las actividades de ocio y formación que la entidad organiza.

Una de las acciones que se llevarán a cabo es la participación de corredores solidarios en la próxima edición de la Maratón de Barcelona. Con el objetivo de dar visibilidad a la Fundació Sique y demostrar que la diferente capacidad intelectual no nos hace diferentes, un equipo de guías acompañará a lo largo de los 42 km del recorrido a un equipo de relevistas integrado por personas con diferente capacidad intelectual. A tal efecto, he creado el reto solidario «42km SIxTU Fundació Sique!» en la plataforma de crowdfunding www.migranodearena.org. Desde este mismo instante puedes aportar tu «grano de arena» a la causa a través de este enlace.

 

TISA quería una nueva página web que diferenciara sus servicios de los ofrecidos por otras empresas. La complejidad del proyecto se centraba en la diversidad de la oferta de servicios, que va desde la organización de congresos profesionales al marketing y comunicación digital, pasando por servicios de traducción e interpretación, la gestión de espacios o servicios de recepción y atención al público, entre otros.

El proyecto se inició con la búsqueda de un concepto que tuviera una doble capacidad. Primera, la de crear un concepto paraguas único para todos los servicios, que además reforzara el mensaje de años de experiencia contrastada de la marca TISA. Segunda, que el concepto transmitiera coherencia a la oferta diversificada de servicios, es decir, que tuviera la capacidad de integrar esa diversidad y mostrarla como lo que es, una ventaja competitiva y no como un sin sentido (e inexplicable) de servicios.

Bajo el concepto «Experiencias que unen» se desarrollo la organización de los servicios y su exposición al mercado. En cualquier de sus actividades/servicios, TISA crea experiencias de unen personas, ideas, sentimientos y futuros.

La página web es una invitación a elegir entre el abanico de servicios, a partir de unas necesidades claramente expuestas. La exposición de cada servicio se basa en la experiencia adquirida por TISA a lo largo de los años (conocimiento, fiabilidad, confianza, robustez), y la vivencia de una experiencia de servicio por parte del cliente y el usuario.

La página web resultante muestra un diseño gráfico limpio, amigable, intuitivo y actual, que recurre a los colores corporativos de la compañía, junto a una redacción ordenada, clara y explícita. Integra blog y selector de idioma entre castellano y euskera.

Para diferenciarnos de la competencia, situarnos como referente y ser preferente en la decisión de compra, son insuficientes los argumentos basados en el qué y el cómo (producto, gama, calidad, habilidades, capacidades, tecnología, servicio, precio…). En ellos no radican las diferencias que son verdaderamente relevantes para nuestros clientes. Si limitamos a estos dos ejes nuestra estrategia diferenciadora, el proceso derivará en una comparativa basada en los aspectos de funcionalidad o, peor aún, en los aspectos meramente crematísticos.
En el qué y el cómo difícilmente encontraremos la estrategia eficaz para diferenciarnos y competir con mayor garantía de éxito. La encontraremos en el porqué.

 

¿Por qué nos compran?
La respuesta es simple y sublime. El cliente nos compra porque tiene una necesidad y nosotros la podemos satisfacer en forma de producto o servicio. Es la situación perfecta: tú quieres, yo tengo. Solo hay un problema, y es que nuestros competidores también tienen la capacidad de satisfacer esa necesidad.
Nuestros clientes nos compran porque reconocen y valoran en nosotros una suma de cosas. Cosas en ocasiones muy básicas y aparentemente muy racionales. Cosas que, sin lugar a duda, también encuentran o pueden encontrar en otras ofertas de nuestros competidores.
Esto significa que tenemos un problema, porque nuestra competitividad solo lo es en apariencia, porque acaba siendo fruto de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, con la persona adecuada. Nada que ver con una competitividad basada en una estrategia diferenciadora.

Competimos desde la necesidad
Todo empieza cuando el cliente tiene la necesidad. ¿Cuándo la tiene? Cuando la descubre y toma consciencia de ello. ¿Cómo la descubre? Por sí mismo o porque nosotros se la descubrimos. En cualquier caso, solo el descubrimiento de una necesidad real desencadenará la búsqueda y aceptación de una solución que la satisfaga. Nunca será antes, por más que forcemos la situación. Un ejemplo son las promociones comerciales. Tienen el efecto que tienen, que jamás es total desde el punto de vista de activación de todo el potencial de compras.
Cuando el cliente ha reconocido la existencia de la necesidad, surge su deseo de satisfacerla y con él nuestra oportunidad. Una estrategia eficaz será aquella que tenga la virtud de vincular la necesidad que tiene el cliente con nuestra oportunidad de satisfacerla. Dicho de otro modo, una estrategia de anticipación que nos permita una posición privilegiada en primera línea de las muchas opciones disponibles en el mercado. Eso es, que el cliente sepa que tenemos lo que necesita, con los fondos y las formas que precisa. Y la manera de que llegue a esta conclusión de forma “automática” es que ya sepa que estamos y para qué estamos.
El mercado, el cliente, debe saber de nuestra existencia y de las soluciones que podemos aportarle. Por lo tanto, hay que emprender y mantener acciones permanentes de comunicación vinculadas a las soluciones que ofrecemos. Es comunicar el QUÉ HACEMOS y cuáles son las ventajas, resultados y beneficios de lo que hacemos (producto o servicio).
Cuando el cliente sabe qué hacemos, no tengas duda de que también sabe qué hacen nuestros competidores. Ante este escenario de múltiples opciones poco diferenciadas y desde una perspectiva sumamente racional, el comprador se preguntará sobre cuestiones vinculadas al CÓMO HACEMOS las cosas.
Desde el punto de vista de diferenciación, esto nos debería situar en un segundo nivel de posicionamiento. Si el QUÉ HACEMOS es muy uniforme (productos indiferenciados y cualidades poco valoradas), el CÓMO HACEMOS ayuda a establecer significativas diferencias, especialmente en el mercado industrial, donde son menos los competidores que mantienen una estrategia de comunicación alineada en el QUÉ + CÓMO.
No obstante, estas diferencias pueden ser tan pequeñas, replicadas e incluso irrelevantes para el comprador, que su efecto tampoco suele tener un gran impacto sobre la toma de decisiones, sobre todo decisiones de compra.
El CÓMO HACEMOS incluso puede suponer un error estratégico desde la vertiente comercial, cuando su valor o prestaciones técnicas, estéticas, documentales, etc., supera las necesidades reales que se plantean. Dicho de otra forma, es cuando aportamos una solución aparentemente mejor según nuestro criterio o parámetros, cuanto en realidad no es necesaria o no es coincidente con los criterios o parámetros de valoración del cliente. Por tanto, nuestra propuesta, por mejor que sea a nuestros ojos, no se adaptará a la necesidad real que nos planteamos satisfacer. Todo el valor superior aparente se transformará en una barrera para la comercialización y nuestros intereses.
Aunque nos pueda parecer lo contrario, lo cierto es que el CÓMO HACEMOS tiene menos peso racional que el propio producto a la hora de tomar decisiones de compra. En general, a los clientes les da bastante igual CÓMO HACEMOS, mientras el QUÉ HACEMOS responda a sus necesidades dentro de sus propios criterios o parámetros, como los de precio, garantías o servicio postventa, por ejemplo.

Llegamos a la clave
Hoy no compramos QUÉ HACE o CÓMO HACE una marca; hoy compramos POR QUÉ HACE una marca aquello que hace. Y aquí es donde nacen y son mayores las diferencias entre competidores, en especial en el mundo industrial. Las empresas centran sus esfuerzos de comunicación y relación comercial en el QUÉ, algunas en el CÓMO y pocas en el PORQUÉ.
Todas hablan de sus productos o servicios (QUÉ) y de su tecnología, calidad, especificaciones técnicas, ventajas, beneficios y resultados (frutos del CÓMO). De los precios no se habla tanto… Eso se negocia. Y del PORQUÉ muy pocos hablan.
Es cierto que es necesario informar y mucho sobre lo que hacemos y cómo lo hacemos. Más que informar, comunicar. Pero aun dando por hecho que se informa y comunica, quedarnos en los niveles de discurso del QUÉ y CÓMO no establecen diferencias suficientes. No estamos ofreciendo más valor diferencial, nuevos o diferentes argumentos racionales y emocionales que avalen una decisión de compra. Y recordemos que las decisiones son siempre fruto de factores emocionales *.
El CÓMO HACEMOS tiene cierta relevancia cuando tiene la capacidad de comunicar factores diferenciales vinculados a una estrategia del PORQUÉ HACEMOS lo que hacemos. Entramos en el terreno de los valores y las creencias compartidas entre proveedor y cliente, que dejan a un lado las referencias al producto, pues se sobreentiende que este es fruto del PORQUÉ.
Un ejemplo. QUÉ HACEMOS: ropa para alpinistas. CÓMO LO HACEMOS: con membranas hidrófugas y costuras termosoldadas (racional) sobre tejidos ecológicos (emocional / creencias y valores). POR QUÉ LO HACEMOS: protegemos a las personas de la exposición a los riesgos climatológicos de forma respetuosa con el planeta (emocional / creencias y valores).
Actualmente, el objetivo de una marca no es vender qué hace (producto) o cómo lo hace (tecnología), es vender por qué lo hace (valores y creencias). Esto es lo que compran los clientes que comparten las motivaciones del porqué hacemos lo que hacemos. Estos clientes encuentran un motivo superior que los empuja a tomar una decisión de compra favorable a unos intereses comunes, también superiores. Eso sí, siempre que el QUÉ y el CÓMO tengan la capacidad real de satisfacer su necesidad racional.

Porqué
Cuando nos movemos en el territorio del PORQUÉ encontramos significados que generan diferencias y posicionamiento. Ni el QUÉ ni el CÓMO tiene estas dos virtudes.
Para hacer realidad el PORQUÉ de una marca, transmitir lo que significa, cuál es su promesa y, en definitiva, delimitar cuál es su territorio y factores diferenciales se precisa una visión clara y significativa que la sustente. Un relato sincero y honesto. Una dirección que otorgue sentido.
Asimismo, exige asumir una decisión fundamental: salir del relato único QUÉ y CÓMO, y expandirse en el del PORQUÉ

Conclusión
Las oportunidades para competir con mayores garantías de éxito nacen de nuestra habilidad de concretar y capacidad de comunicar al mundo el PORQUÉ HACEMOS lo que hacemos. Es el punto de origen y también punto final de nuestra historia. Es nuestra esencia. Es la base que sustentará un mensaje inequívoco de quiénes somos y cuál es nuestro propósito. Un mensaje que nuestra imagen, nuestros productos, nuestros servicios y cualquier otra expresión de marca se encargará de transmitir, reforzar, consolidar y avalar.
De esta forma, nuestra marca y nuestros productos serán diferenciados, reconocidos, valorados y preferidos por el mercado.

*Las emociones mandan
La mayoría de las personas creen conocer las razones conscientes que motivan sus decisiones. Sin embargo, los neurólogos sugieren que en última instancia es una emoción la que inclina la balanza de la decisión, argumentando que solo con la razón seríamos incapaces de decidir nada a causa de la complejidad casi infinita que supone evaluar correctamente una cuestión (todo es positivo o negativo, según).
La ciencia, a priori tan racional, ha demostrado que las decisiones –todas las decisiones- son emocionales. De ello se hace eco Eduard Punset en su libro Viaje a la felicidad cuando comenta las conclusiones de un estudio realizado por Dylan Evans, científico de la universidad de Bristol. Según Evans, en el proceso de toma de decisiones todo empieza y acaba impulsado por una emoción. Entre ambos extremos se produce una fase de cálculo racional que pondera toda la información disponible en busca de la mejor opción. En esta etapa, lenta y tediosa, existen tantos argumentos a favor y en contra que la lógica de la razón no acaba de imponerse, momento en el que reaparecen las emociones y gracias a ellas la decisión.
Según lo anterior, la ciencia empieza a explicarse porqué despertar sentimientos o acelerar corazones pueden ser incluso más eficaces para desatar acciones, como la del proceso de compra, que hablar simplemente del producto y sus beneficios. ¿Qué te atrae más y te puede ayudar a decidir, que te expliquen las funciones de una lavadora o la historia humana que hay detrás de ella?

Capítulo del libro “La era del hipercambio”, Lluís Lleida, 2017.

Imagen y comunicación

Con la entrega de la nueva web concluye la segunda fase del proyecto imagen y comunicación Penta 3 Consultores.

La empresa, experta en las áreas Health, Safety, Environment & Quality (HSEQ), nos ha confiado la dirección y ejecución de su proyecto de posicionamiento, imagen y comunicación.

Fase 1: definición del nuevo posicionamiento e identificación de necesidades de imagen y comunicación. A continuación procedimos a generar el brandbook y la estrategia de comunicación.

Fase 2: creación de la nueva imagen y comunicación corporativa. Implementación. Diseño y puesta en marcha de nueva web.

Fase 3: procederemos a crear los canales de imagen y comunicación y los perfiles en redes sociales. Esto nos permitirán llegar a las audiencias de Penta 3 Consultores y explicar su propuesta de valor diferencial y desarrollar acciones de apoyo a la gestión comercial y al posicionamiento de marca. Estas acciones serán online y offline.

Penta 3 Consultores

Con sede central en Terrassa, la empresa identifica, planifica e implementa las políticas, técnicas y protocolos de protección de personas, bienes, información, conocimiento, medio ambiente e imagen frente a todo tipo de riesgos en las áreas HSEQ, en cumplimiento de la normativa y la legislación vigente en materia de prevención de riesgos, seguridad corporativa y emergencias.

 

 

¿Existe el mejor producto del mundo? ¿Cuál es? ¿De qué marca?¿Quién lo fabrica? ¿Dónde se compra?

Sí, el mejor producto del mundo existe. Lo fabrican incontables industriales –casi todos- y se vende en relaciones B2B, B2C, C2C, en comercios al por mayor y al detalle, en tiendas on line y en establecimientos a pie de calle, a través de redes de distribución tradicionales y también piramidales.

Es un producto de una calidad insuperable, la mejor, por eso es “el mejor”. Perfectamente pensado, diseñado, producido, comercializado e incluso recomercializado hasta su obsolescencia total.

Está presente en todos los países, en todas las listas de compras, en las manos o el entorno de todos nosotros, sus usuarios o consumidores.

No es el producto más caro, ni tampoco el más barato. De hecho, su precio suele ser lo de menos, porque es tan valioso que no importa cuánto cuesta, solo cuánto vale.

Es un producto personalizado. O no. En cualquier caso, está hecho para mí, o para ti, o para él o ella. Todos lo tenemos cerca, lo usamos permanentemente y nos tiene el corazón robado.

Suelen ofrecerlo compañías que piensan en ti y en mí antes que en ellas mismas. Empresas que paradójicamente no pretenden que su producto sea el mejor del mundo. Marcas que anteponen el para qué, por qué y para quién antes que el qué e incluso el cómo. Empresas que saben que delante tienen personas y que, por tanto, el mejor producto del mundo no puede ser el mejor producto para todo el mundo.

Sí, el mejor producto del mundo existe. Es aquel con cuya experiencia de uso satisfaces tus expectativas al tiempo que te ayuda cumplir tus objetivos. Cualquier otro no es tu mejor producto del mundo, es el mejor producto del resto del mundo.

¿Cuál es tu mejor producto del mundo?

Otra campaña de branding inteligente. Atrae a un público más amplio de lo que parece utilizando historias alrededor de un relato que inicia este vídeo. El producto está presente bajo una acertada estrategia de branding. Buena parte del empresariado y comités de dirección de las empresas del país siguen atados en el producto (bueno, bonito, barato) y no saben hablar de otra cosa que no sea «su» capacidad de producción y los beneficios de un producto que, por más que lo quieran, es como cualquier otro del mercado o poco diferenciado. Transmitir, emocionar, inspirar, contextualizar, posicionar es el punto de partida, más que vender (que será una consecuencia: hoy y sobre todo mañana, no venden los productos, venden las marcas … Y mira que lo repetimos hasta la saciedad).

Este vídeo explica mucho más que cómo ganar al sprint en una etapa del Tour de Francia. Explica qué es trabajo en equipo y la estrategia a seguir para alcanzar un objetivo común; reparto de responsabilidades; eficiencia y eficacia; aportación individual al equipo; sacrificio personal en pro del objetivo común y superior; distribución de roles; adaptación al cambio; decisiones rápidas; respuesta ágil; optimización de los recursos y el esfuerzo; logro de objetivos; resultados; triunfo basado en el equipo.

(Aquí para verlo en Facebook HQ)