Escribir en este espacio sobre un entrenador de fútbol parece que no procede, aunque este se llame Pep Guardiola. Pero es que el técnico del Barça es un caso de estudio para comprender y ejemplificar cómo la comunicación contribuye a alcanzar objetivos, levantar pasiones y cambiar inercias.
A lo largo de las siguientes líneas es posible que encuentres paralelismos con los conceptos que habitualmente tratamos y gestionamos en el ámbito de la comunicación empresarial.
Si te apetece descubrirlos, sumérgete en este texto que aunque denso espero te resulte revelador y mínimamente acertado.

Significado y diferenciación. Pep es fondo, por encima de la siempre más superficial y menos significativa forma. Su discurso está basado en el SER, pero sobre todo en el HACER lo que dice ser.

Valores. Pep no descubre valores, desarrolla los de siempre, aquellos que todos reconocemos como fundamentales pero que muchos hace tiempo que abandonaron: confianza, modestia, humildad, honestidad, sinceridad, perseverancia, esfuerzo, trabajo en equipo, espíritu de lucha, de sacrificio, de superación.

Misión. Pep fija pequeños pero trascendentales objetivos que trazan el camino hasta el objetivo superior, aquel casi imposible. Encadena los retos para convertirlos en un estado de ánimo positivo y favorable de alto deseo y motivación.
Inspiración. Pep rompe estereotipos, es innovador, valiente y arriesga. Construye historias diferentes (una película para pasar a la historia) capaces de sorprender e incentivar nuevas posibilidades, nuevos horizontes, nuevas conversaciones, nuevos retos.

Relevancia. Pep es pertenencia y preferencia, orgullo, amor por unos colores, por un emblema, por un sentimiento que trasciende fronteras. Trata cuestiones relevantes para muchas personas.
Reputación y credibilidad. Pep transmite sinceridad, honestidad y naturalidad (soy así, único, y sé que por ello nunca gustaré a todos). En menos de un año ha pasado de aprendiz a genio.
Concepto estratégico. Pep crea un continente y un contenido que transforma y revitaliza. La energía para el deporte, para ganar, para marcar el gol de la victoria no nace sólo de lo físico (las piernas, el corazón, los pulmones…), ahora también nace de lo espiritual.

Estrategia. Pep conoce a la perfección la táctica y la técnica de su profesión. Como otros muchos. Pero él las supedita a un nivel superior, el de la estrategia, muy clara y definida, de la que no se desvía ni un ápice, con independencia de las circunstancia (resultados a corto). Confía firmemente en ella para avanzar hacia el objetivo. No duda, no cae en la tentación de saltarse el guión al primer revés.
Coherencia. Pep es fiel e insistente en conceptos singulares y potentes, como disfrutar el momento, compartir el éxito o vivir la vida. Huye de tópicos y palabras vacías, de la especulación. Básicamente es esencial.
Identidad. Pep es sincero joven, apasionado, inteligente, elegante, sin complejos, barcelonista, honesto, de casa… Despierta las emociones y los sentimientos. Sabe emocionarse y emocionar. Sabe sentir y hacer sentir.
Recursos y técnicas. Pep ilusiona y motiva a través del verbo y el gesto, la literatura y la cita, la música y el cine, el abrazo y el beso, el salto y el grito, el guiño y el aplauso, la firmeza y el convencimiento. Todo suma cuando el objetivo es transmitir, llegar.

Estilo y tono. Pep es lógico en un mundo bastante ilógico y excesivamente creativo. Habla de lo terrenal, no de lo divino. No inventa nada, simplemente hace uso de lo “normal”, de aquello que todos entendemos, comprendemos, apreciamos y valoramos. Su lenguaje es sencillo, cotidiano. Aparentemente suave, pero directo y contundente en la forma y en mensaje. Es energía que no se crea ni se destruye, se transforma.
Fidelidad. Pep acepta el error humano, pero no las consecuencias de la falta de implicación o compromiso con el equipo, la afición, la profesionalidad, el deber, los objetivos y los ideales. Crea seguidores fieles apasionados en todos los frentes.

Reacción. Pep es criticado. Tiene sus detractores, y él es el primero. La autocrítica enriquece y además es una magnífica defensa ante los posibles ataques.
Liderazgo. Pep es reconocido como un líder entre quienes entienden que la competición (y muchas otras cosas fuera de ella) necesitan regenerarse, que el modelo actual está agotado (¿te suena de algo?) y que el cambio no es sólo posible sino imprescindible.
Pep es mucho más, pero aquí, por hoy, ya no cabe más. Pep, enhorabuena por haber cumplido el sueño de muchos y, sobre todo, enhorabuena por sentirte feliz por ellos.
Fuente foto: AFP.
Enlace a “Una película para pasar a la historia”, artículo publicado en El Periódico de Catalunya el 29 de mayo de 2009.
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