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Puestos ha hacer deporte en casa por culpa del Covid-19, ¿por qué no fijarse algún reto? El mío ha sido subir 8848 y bajar otros 8848 peldaños, uno por cada metro de altitud que tiene el monte Everest.

Vivo en un dúplex. La escalera interior para subir a la planta superior consta de dos tramos de escalera, el primero de 8 escalones y el segundo de 7. Total, 15 escalones. El objetivo que me propuse fue ascender y descender en modalidad non stop tantos escalones tiene como altitud el Everest.

Durante aproximadamente un mes, del 20 de marzo al 25 de abril, fui entrenando la musculatura, la fuerza, la resistencia y, sobre todo, la técnica. Estar las más de tres horas que calculé que necesitaba para subir y bajar los 17.696 escalones era una prueba relativamente dura para el cuerpo, en especial para las rodillas. Así que durante este período fuí haciendo diferentes «distancias». La imagen muestra la progresión que seguí.

El día 25, a las 11 horas en punto, empecé a subir y bajar la escalera. Completé el reto en 3h10m, con un total de 17700 escalones, equivalentes a subir 553 plantas de un edificio, y bajar otras tantas. Calculé los metros ascendidos y descendidos y acumulé 3.540 metros. Una buena «tirada» en términos montañeros.

Una hazaña absurda, de la que tengo el récord mundial de mi casa.

 

 

La situación que viven y vivirán los individuos y las organizaciones a consecuencia de la pandemia por Covid-19 convierte el libro «Personas y organizaciones en la era del hipercambio» en una estimulante lectura. Ahora más que nunca se hace evidente el mensaje principal que quise transmitir cuando lo escribí: vivimos en un estado de cambio intrínseco, rápido y permanente en el que cada uno elige su papel. Puedes ser protagonista, actor secundario o mero espectador. De tu decisión dependerá muchas cosas que directamente te afectarán.

“Personas y organizaciones en la era del hipercambio” presenta al lector los principales contextos donde individuos y organizaciones se desenvuelven. ¿Qué cambios se están produciendo y se prevén en lo personal, social, económico, tecnológico, cultural y medioambiental? A partir de una amplia y profunda reflexión sobre el concepto de cambio, la lectura nos conduce a entender qué ocurre, qué opciones tenemos y qué depende de nosotros.

La ejemplificación del cambio y de la actitud individual y organización para liderarlo o simplemente aceptarlo y ser arrastrado por él se expone en un amplio capítulo de interesantes paradigmas.

Para las empresas y sus dirigentes
La Sociedad está despertando a un Cambio, en mayúscula. Un cambio sustentado en lo individual que trasciende a lo colectivo y social. Un cambio que germina en los contextos descritos en el libro. Un cambio que insinúa, inspira y ofrece nuevos escenarios, nuevos desafíos, nuevas oportunidades. Un cambio que está dando lugar a una nueva era, la era del hipercambio.

El libro incide en la necesidad de cambiar que muchas personas y organizaciones han entendido como modelo de adaptación y supervivencia. Del porqué, para qué, cómo y qué cambiar sin morir en el intento.

Muchos capítulos del libro servirán de inspiración a los dirigentes empresariales. En la era del hipercambio es fundamental que se entienda, primero ellos y después su organización, los nuevos conceptos y significados de liderazgo, referente, autoliderazgo, responsabilidad, orden, innovación, economía circular, emoción, conocimiento, información, mentalidad ganadora y fracaso, entre otros.

Dónde adquirir ejemplares del libro
Directamente, a través de mi página web www.lluislleida.com o en el número de teléfono 616 06 42 83. Ahora que estamos todos confinados, apetece hablar, ¿no?

En el 2020 cumpliré 55 años. A los 50 me propuse el objetivo #Improvable_pero_no_imposible de participar y completar un Ironman. Para ello, tuve que aprender a nadar y a montar en bici.

En 2016 participé en el de Vichy y abandoné. Aprendí. En 2017 y 2018 crucé la línea de meta del IM Barcelona. En 2019 también lo logré en IM Vitoria. Para celebrar mi 55 aniversario (dos 5), en 2020 volveré a participar en IM Barcelona y IM Vitoria y de este modo completar el proyecto 5 IRONMAN 5 AÑOS. ¿Dos en un mismo año? Bueno, es que si no lo hago así, los números no cuadran… ¡El eje vertebrador del proyecto es el 5! 55 años, 5 ironman, 5 años. Y después del DNF de Vichy… Pues en 2020 tocan 2.
¿Y porqué repito Vitoria y Barcelona? Primero, porque uno es en julio y otro en octubre, tiempo suficiente para recuperarme del primero y afrontar con garantías físicas el segundo. Segundo, por economía. En ambos casos, desplazamiento en coche y poco gasto en hoteles. La economía está muy mala. Tercero, no hay desniveles importantes en el segmento de ciclismo, aunque la natación en Vitoria es en agua dulce y eso me penaliza unos minutos. Cuarto, puedo tener familiares y amigos dando apoyo.
Total, que sí, que ya estoy inscrito a los dos IM.

#5X5_IRONMAN_PROJECT #ironmanfinisher #ironman @ironmantrispain #ironmantraining #ironmantriatlon

Tot comença al 2001, caminant per la muntanya amb el meu fill a l’esquena. Primeres ascensions als Pirineus i serralades properes a Barcelona. Al 2002 començo amb les travesses (Carros de Foc, etc), les marxes de resistència de la FEEC i primer 4.000, als Alps.
2003 seguim amb les marxes de resistència, primera mitja marató i entrenament d’alta muntanya per a un objectiu que acabaria frustrat per lesió: Aconcagua 2004.
La muntanya centrà pràcticament el cent per cent de la meva dedicació esportiva (i formativa). Córrer és una forma de mantenir-se en forma per aquesta activitat. Es succeeixen més 4000 als Alps, al Marroc, assolim el Kilimanjaro i també l’Elbrus, el sostre d’Europa, al Càucas.(>>seguir llegint)

Fins l’any 2009 es pot dir que no hi ha competició esportiva. Però el repte d’una primera marató dona un important gir a la meva activitat esportiva. La marató de San Sebastián es converteix en el gran repte.
El període 2009 – 2014 el dedico principalment a córrer: mitges, maratons i el salt a les curses d’ultraresistència per muntanya i d’ultrafons. En aquest període participo en 7 mitges maratons, 8 maratons, 20 ultres, de les que n’acabo 15, i altres curses de muntanya i asfalt més curtes o pertanyents a la categoria de marxes de resistència de fins a 85 km.
Del 2015 al 2017, faig un salt a una nova disciplina, el triatló de mitja i llarga distància. El primer any aprenc a nedar i a pedalar i ja participo en un primer half triatló. Desprès en vindran 4 més (1 per relleus) i 2 Ironman (em retiro en el primer, 2016, i completo el segon, 2017). En el mateix període i dins el pla d’entrenament que segueixo, corro 3 mitges maratons, 4 maratons, 2 ultratrails (1 per relleus) i 3 travessies nedant de 2, 3,5 i 7 km de distància.
Per 2018, segueixo en la línia d’aquests últims anys: 1 mitja (Granollers), 1 marató (Barcelona), 1 ultra per relleus (Garmin Team Trail), 1 ultra en solitari (Ultra Cap de Creus), 2 mig Ironman (Salou i Vichy) i 1 Ironman (Barcelona).
Però… El pensament per 2019 és tornar a l’alta muntanya…

CURRÍCULUM COMPETICIONS (finisher)
Mitges maratons en ruta: 15
Maratons en ruta: 12
Ultrafons: 15
Half Triatló: 4
Triatló Ironman: 1

Una de las actividades más exitantes y gratificantes de este verano ha sido los 7000 metros nadando en el Pantà de La Baells.

 

Después de darle unas cuantas vueltas al tema, comprobar que la mucosidad disminuye y el resfriado amaina, el domingo intentaré de nuevo superar un triatlón de distancia Ironman. Una semana después de haberlo intentado en Vichy, bajo unas condiciones de natación duras para mí y los efectos de un inoportuno resfriado, mi estado físico todavía es el apropiado. El plan de entrenamiento que he seguido preveía llegar en el mejor estado de forma para el día 28. El día 4 habrá transcurrido una semana, un plazo de tiempo cercano “al punto óptimo”. Otra cosa es si el resfriado remanente y mis propias capacidades estarán a la altura… Así pues, el próximo domingo, vuelvo a intentarlo.

Breve crónica del Ironman Vichy
Mis resfriados duran 9-10 días. A mediados de semana empiezo a estornudar, dolor de garganta y mucosidad. Salimos a rodar en bici los días previos, y no funciono. Me reservo de correr los 15 días previos, porque mi gemelo derecho y empeine izquierdo me han dado avisos de sobrecarga. Si han de romper, que lo hagan el día del Ironman, no vaya a ser que no pueda ni tomar la salida.
La temperatura en Vichy es altísima. Llegamos a ver los 40ºC. Anuncios radiofónicos de “abstener de practicar deportes en el exterior”. En el mejor de los casos, nosotros estaremos solo unas 15 horas practicando deporte en el exterior…
Dos días antes recibimos mensaje de la organización: prohibido nadar con neopreno dado que la temperatura del agua supera en 0,3ºC la temperatura de corte de 24ºC. Nadamos en un rio, en agua dulce. Para mí, que de nadador tengo poco, esto es un jarro de agua fría.
La noche anterior sufro décimas de fiebre.
Nos levantamos a las 04:15h, desayunamos y a las 06:00 estamos en boxes. En bañador. Nunca antes había nadado 4.000 metros “a pelo”. Me resigno. Tengo la opción de no saltar al agua, pero no se me pasa por la cabeza: estoy seguro de conseguirlo, aunque también estoy seguro de que me costará muchísimo. En el peor de los casos, ya me sacarán del agua.
A las 07:25 al agua. Temperatura agradable. Agua verde. No se ve absolutamente nada. Algunos golpes, choques, arañazos… Pero menos de los que esperaba. Los metros no pasan. Salgo de la primera vuelta (1.900m) y cuando veo el crono me horrorizo: 00:53:00. Me lanzo a por la segunda vuelta y los metros siguen sin pasar. Salgo del agua a trompicones, tremendamente cansado: 02:06:25, unos 40 minutos por encima del tiempo previsto.
Hago la transición con tranquilidad. Intento recuperarme. Me preparo el batido nutricional y me lo bebo. Salgo a por la bici.
A los 40 kilómetros compruebo que la media de velocidad que llevo es muy baja, entre 2-3 km por debajo de la que me correspondería. Voy bien alimentado y el cansancio no desaparece. Sigo sin subir media de velocidad. Estoy en el km70 y empieza a llover. Contra todo pronóstico, hemos pasado de un riesgo de insolación brutal a una tormenta interesante.
Km80 y no he alcanzado a Àngels, que ha salido 15 minutos antes que yo del agua. En condiciones normales, yo hubiera salido antes del agua o, en todo caso, la hubiera alcanzado en los primeros kilómetros de ciclismo. Después de ocho meses entrenando juntos, conocemos muy bien los tiempos y ritmos de uno y otro. Analizo qué está ocurriendo y llego a la conclusión de que no es mi día. Llevo la preparación adecuada para llegar a la maratón y sufrirla. No puede ser que en este punto de la carrera no funcione. Decido abandonar la competición en el km90.
Creo que el inoportuno resfriado me tumbó antes que el propio Ironman.
Àngels cicló los 180 km de bicicleta, una distancia que superaba en 75 km la máxima que había pedaleado jamás. Lamentablemente, entró 1 minuto (sí, 1 minuto) por encima del tiempo de corte de natación más ciclismo, que la organización estipulaba en 10 horas. Descalificada.
Aquí acabó este primer intento a la distancia Ironman.

Segundo intento: Triatlón En Solitario
Es necesario aclarar varias cosas. La primera es que esta vez no será en el marco de ninguna competición oficial, y por tanto no tendrá tampoco ningún reconocimiento oficial. Estará controlado y justificado vía seguimiento fotográfico de cronógrafos y cuenta kilómetros. También por aquellos que queráis acercaros a algún punto de los segmentos de natación, ciclismo y carrera a pie. En cualquier caso, lo hago por mí y para mí. Hasta donde llegue y sin excusas.
La segunda es que lo haré en solitario. No habrá nadie más “compitiendo”, ni delante, ni detrás, ni a los lados. Solo. Acostumbrado a ser de los últimos y al no-drafting en ciclismo, esto no debería ser un problema. Veremos cómo lo llevo en la realidad. No obstante, será de agradecer si alguien se anima a acompañarme en algún tramo de cualquiera de los tres segmentos.
La tercera aclaración concierne al tema transiciones y avituallamientos. En el momento de salir del agua tengo una transición de unos 100 metros hasta la bicicleta. Al dejar la bicicleta no hay desplazamiento de transición, empiezo a correr.
En cuanto a los avituallamientos, además de los dos de las transiciones, durante el segmento de bicicleta tendré 4 puntos de agua (fuentes) y 4 más de sólido y líquido. Durante el segmento de carrera a pie, pasaré 4 veces por una fuente y otras cuatro por el punto de avituallamiento de sólido y líquido.
El soporte de seguimiento y avituallamiento corre a cargo de mi triatleta favorita Àngels Salvador Maldonado.
Finalmente, la última aclaración es que me regiré por el reglamento horario de Ironman, con 10 horas máximo para natación y ciclismo, y 16 horas máximo para completar los 225 km totales. Utilizaré neopreno en la natación.

Algunas cuestiones más
Para acabar, respondo a una pregunta que me ha formulado mi hija y que es posible que también esté en la mente de alguien más: “¿Y por qué no dices todo esto después de hacerlo? ¿Y si no lo consigues? ¿Volverás a decir que no has podido?”. Es cierto que muchas personas optan por la invisibilidad. A estas, las respeto profundamente, porque para “hacer” no es requisito “publicitar”. Otras muchas, a las que respeto en otra medida, solo hablan de lo conseguido, de los logros, de los éxitos. Suelen olvidar el “no éxito” o esconder el fracaso, generalmente por miedo al qué dirán o por desvirtuar una falsa imagen creada.
Por mi parte, deportivamente hablando he fracasado más que he triunfado, tanto que no me importa hacerlo una vez más y las que vengan. Es el riesgo de aventurarse a todo aquello que supone un final incierto, al hecho de alejarse de la zona de confort y de la seguridad de lo rápido, fácil, alcanzable o conocido. Con el tiempo me he ido descubriendo a mí mismo, hasta encontrarme con alguien que está hecho para ilusionarse, desarrollar y crecer en proyectos improbables pero no imposibles.
Hace tiempo decidí que los objetivos, para que lo fueran de verdad y no simples deseos, debían ponerse negro sobre blanco. Las palabras solo dichas, se las lleva el viento. Las palabras escritas, quedan. Escribir qué voy a hacer me ayuda a convertir las ideas en proyectos concretos, después de un proceso de análisis, valoración y preparación. Compartir públicamente lo que voy a hacer me compromete a hacerlo. Ser sincero conmigo y con los demás me exige dar cuentas públicas del resultado, sea éste el que sea.
Esto último me anima a superar momentos difíciles durante la actividad, pero no me desalienta a exponerme públicamente delante de un objetivo final no alcanzado. No tengo miedo al fracaso, porque a la par que el éxito, forma parte intrínseca y posible de cuanto hago. A mi entender, el éxito no está en la meta, está en la decisión de ponerse en marcha, realizar el proceso y avanzar hacia el objetivo. Pero no quiero engañar a nadie: ¿Quiero superar ese objetivo que yo mismo me he propuesto? ¡Por supuesto que sí! ¿Me disgustará no conseguirlo? ¡Por supuesto que sí! ¿Entonces… Por qué…? Simple: quiero saber si podré hacerlo, y eso supone poner todo el empeño en ello, pero también aceptar sin reparos el hecho de no conseguirlo. Me motiva todo aquello que para mi suponga un final incierto.
Este es el segundo asalto a la distancia más larga del triatlón. En otras ocasiones he necesitado hasta tres para superar una carrera improbable para mí pero que finalmente resultó posible. Y como ocurrió entonces, los aprendizajes durante los procesos fueron mucho más enriquecedores y duraderos que la efímera victoria.
Para terminar, agradezco las muestras de apoyo que he recibido durante esta semana, y muy especialmente la de aquellos que intuisteis qué rondaba por mi cabeza en mi último post en Facebook (“Quizás el final de esta experiencia no será exactamente como la conocéis. Dentro de mi cabeza toma fuerza un pensamiento qu eme hace vibrar. ¿Y si el próximo domingo fuera posible?”).
Vuestras respuestas me han ayudado mucho a tomar la decisión de volver a intentarlo este domingo.
Si el domingo andáis por la zona y me reconocéis, regalarme un grito de ánimo. No solo lo agradeceré, también lo necesitaré.
Muchas gracias.

Ayer fui al cine, algo poco habitual en mi. Acudí a ver “La sal de la tierra” después de leer los comentarios de un amigo en Facebook con el que descubro que comparto mucho más que la simple afición a los retos y las distancias (gracias, Jaume Terés ).
“La sal de la tierra” es un repaso a la trayectoria artística de la obra del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado. De hecho, es un repaso en toda regla a la “obra” de la Humanidad. Casi dos horas de una fotografía estática y cinematográfica sublime dirigida por Wim Wenders y Julian Ribeiro Salgado, hijo del propio Sebastiao. La música de Laurent Petitgand pone la guinda a esta cinta de corte documental.
En esta cinta intimista, Salgado narra sus experiencias vitales detrás de la cámara, sus reflexiones, decepciones y ruptura con la Humanidad. Es la historia de un camino, el que recorre el Hombre durante la vida, desde el nacimiento hasta la muerte.
Pero también es un canto a la esperanza, un ejemplo de acción para el cambio, una ventana abierta hacia un horizonte natural armónico.
Poesía visual sobre la Humanidad, su pasado, presente y posible futuro.
No desvelaré nada más.
Después de esta experiencia, espero la llegada a las pantallas de “Vivir sin parar”, otra historia inspiradora y motivadora sobre el mismo camino de la vida hacia la muerte. En esta ocasión el protagonista llena de sentido (¡vida!) las últimas etapas del camino.
Dejó aquí los dos trailers y animo a verlas.
“Torrente 5” puede esperar… Estas dos no, porque no estarán mucho tiempo en el circuito comercial.

Galardones de «La sal de la tierra»:
2014: Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado («Un Certain Regard»)
2014: Festival de San Sebastián: Premio del Público

LA SAL DE LA TIERRA
La mayoría de cines la proyectan en VOSE, pero en Barcelona tambén se encuentra doblada al castellano (cine Aribau Club)

VIVIR SIN PARAR