Hemos tenido suerte. Ayer domingo participamos en el Challenge Triatlon de Salou y las malas condiciones del mar y el fuerte viento impidieron el test de crono que teníamos previsto hacer a 3 meses del Ironman de Vichy. Pero a cambio hemos aprendido muchas cosas que, sin duda, también nos resultarán útiles. Dada mi inexperiencia, luchar contra las olas fue toda una experiencia. Algunos decían “ha sido un festival”. Para mí, un definitivo adiós a muchos miedos. 43 minutos para nadar 1900 metros, cuando tenía previstos menos de 35…
La bici, más de lo mismo. Los primeros kilómetros por Salou muy bien, pero 45 km con viento de cara y lateral por la autovía convirtieron a la bicicleta en un caballo desbocado que levantaba las patas delanteras o estiraba las traseras hacia un lado y hacia el otro. Así fueron pasando los kilómetros, esperando dar la vuelta en Hospitalet del Infant para dejar que el viento empujara a favor, por la espalda. Finalmente, al encarar dirección Salou, la cosa fue un poco más fácil, aunque las ráfagas laterales me hicieron sufrir algunos sustos y el desgaste previo hizo que las medias de velocidad no fueran las óptimas. El segmento de 90 km de bici me costó unos 30 minutos más de los previstos. Con todo, satisfecho por lo mucho que aprendí sobre controlar la fiera desbocada y salir ileso! El tercer segmento, de 21 km de carrera a pie, es el que mejor llevo, ya que si deportivamente soy algo esta no es otra que corredor. El año pasado ya sufrimos mucho calor en este triatlón (¡fue mi primer triatlón!) Y este año repetimos altas temperaturas y sumamos golpes de viento que levantaban la arena de la playa. Pero mis preocupaciones se centraban en el sóleo de la pierna derecha, que lleva un mes en tratamiento por lesión y que no tenía nada claro que aguantara los 21 km. Y así fue. Durante las cuatro semanas previas, desde la lesión, sólo he sumado 15 km de rodajes, 10 de ellos el fin de semana anterior a la competición. Ese día no noté ninguna molestia. Pero en Salou, en el km3 tuve un aviso. Paré de correr, arranqué y segundo aviso. Caminé una docena de metros, no noté dolor y volví a correr suavemente. Poco a poco y sin notar molestias fui cogiendo ritmo -de forma muy conservadora- y encontrándome cada vez mejor de sensaciones. Al comenzar la última de las cuatro vueltas, aviso a mi hija -entre el público- que voy muy bien y más rápido, que en 25 minutos nos vemos en la llegada… Pero no fueron 25… En el km18 el soleo dijo “Luis, aquí has ​​acabado la carrera”. Noté un tirón y punto y final. Caminé cojo los 3 km que quedaban para llegar a meta. Conclusiones: la natación en Vichy no será tan distraída, ya que no tendremos olas como en Salou (los 4 km de natación son en el río), y aunque la flotabilidad no es tan buena como con agua de mar, este segmento no debería suponer ningún problema. La bici empiezo a dominarla. El viento de Salou me ha ayudado bastante a entender sus reacciones. También he practicado los avituallamientos en marcha y la ingesta sobre la bici. Queda seguir sumando kilómetros a las piernas. Referente al segmento de carrera a pie, en Vichy será un tema de supervivencia. Los 42 km se harán muy largos, seguro, después de los 3,8 km de natación y los 180 km de bici. Lo que me preocupa es recuperar bien el sóleo… Con todo, Challenge Salou ha sido una gran experiencia por todos los conocimientos que me ha regalado. Edgar Manzano (fisio), ¡a trabajarme el soleo! Y Xavi Vallribera (coach) tienes tres meses mas para seguir ayudándome a mejorar tal y como has hecho y logrado desde enero. Y como siempre, me quito el sombrero ante la tenacidad y voluntad de hierro de Àngels Salvador (para mi la mejor triatleta del mundo), ¡a pesar de las lipotimia post carreras!

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