Sábado 3 de mayo de 2014. Después de tres años trazando la ruta, Dani Carull propone salir de Barcelona hasta alcanzar el inicio de la Costa Brava, el islote de La Palomera, en Blanes. Según sus cálculos, saldrán unos 90 kilómetros y aproximadamente 7.000 metros de desnivel total acumulado. La ruta es inédita, nunca antes la ha hecho nadie (que tengamos constancia), y transcurre por tres parques naturales antes de bajar de las montañas a la costa: Serra de Marina, Serra del Litoral y el Montnegre-Corredor.
La primera idea de Dani fue realizar su reto en modalidad travesía, pero finalmente decidió reconvertirlo a ultra trail en semi autosuficiencia y sub24 horas. El punto de salida es el Centro Comercial La Maquinista. >>Seguir leyendo y ver vídeo.
Son las 11 de la mañana y nos echamos a correr ilusionados por las calles de Sant Adrià del Besos. Seguiremos la ruta navegando con el track del GPS trazado en casa. Mucha pista, largas pedientes de moderada inclinación y unos senderos bastante limpios nos permiten avanzar a buen ritmo. Laura, su compañera, nos hace la asistencia y avituallamientos ligeros hasta el kilómetro 52. A partir de este punto funcionaremos en autosuficiencia.
Antes de las diez de la noche caen cuatro gotas de lluvia. Es el aviso de la que se nos viene encima. Media hora más tarde el chaparrón es interesante y la temperatura desciende de forma notable. Minutos después de las doce estamos en el punto más elevado de toda la ruta. Estamos calados y muertos de frío. Por delante tenemos entre 20 y 25 kilómetros hasta Blanes. Para no quedarnos pajaritos deberíamos hacerlos corriendo sin parar, algo que se me antoja un poco complicado después de 72 km y 6.000 metros de desnivel acumulados en nuestras piernas.
Hacemos una parada y decidimos abortar la intentona. Tenemos que bajar lo antes posible de la montaña y buscar refugio en algún pueblo… Truenos en el cielo… Frío, mucho frío. Analizando posibilidades en el GPS, nos decidimos por coger una pista en descenso hasta un pueblo que calculamos a dos kilómetros del punto donde nos encontramos. Sigue lloviendo con intensidad. Cuando llevamos algo así como 4 km al trote, no hay rastro del pueblo. Hacia el kilómetro 5 entramos en una urbanización. Lo que en la pantalla del GPS nos pareció un pueblo (grande) resultó ser una macro urbanización “sin vida” aparente.
Cerca de las tres de la mañana logramos refugiarnos de la lluvia en un cobertizo. Ubicamos correctamente nuestra posición y llamamos a Laura para que nos consiga el teléfono de algún taxista de la zona. En cinco minutos estamos pidiendo un servicio… Que tardará en llegar. “¡Cómo se os ocurre salir de excursión de noche!”- nos dice el taxista al ver nuestro lamentable estado. “No, si cuando hemos salido era de día, de hecho eran las once de la mañana en Barcelona…” El hombre nos mira por el retrovisor y hace una mueca de no entender nada… Le explicamos la odisea. “¿Y estas cosas las hacéis amenudo?” A las 4 de la mañana el taxi nos deja en Blanes.

Dos días después
Le envío un Whatsapp a Dani: “¿Qué te parece si el próximo viernes por la tarde acabamos lo que empezamos?”. La respuesta no tarda en llegar, y el viernes 9 de mayo, a las cinco de la tarde, retomamos el reto allí donde lo habíamos dejado.
En menos de tres horas bajamos desde el punto más alto de la sierra hasta La Palomera, Blanes. 21 kilómetros de puro placer, de día, a pleno sol, con una temperatuira soportable y por un terreno muy rápido. Además, el agua de la Costa Brava nos esperaba para el primer baño de la temporada.
Reto superado: 93 km, 7.000 metros de desnivel total acumulado y 15h30m. Calculamos que en modalidad non-stop el tiempo total necesario hubiera sido de 16h30m.
 

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